FOLCLOR

REGIÓN ANDINA

La región andina que abarca los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindio, Valle, Cauca, Nariño, Huila, Tolirna, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander. Se subdivide en regiones parciales, con características propias que se reflejan en el folklore regional. En el folklore Andino predomina la "cultura mestiza", con predominio de las supervivencias españolas sobre las indígenas. La mayoría de sus danzas, cantos y ritmos tienen orígenes hispánicos, con adaptaciones y creaciones autóctonas colombianas; en la misma forma, sus instrumentos musicales como el tiple y la guitarra, las fiestas populares como las de San Juan y San Pedro, las romerías a los santos patronos, y la mayor parte de los mitos y supersticiones folklóricas; las copias, romances, leyendas, costumbres en el bautizo, noviazgo y matrimonio, refranes, proverbios, etc., presentan predominio de las supervivencias españolas; destacando entre las tradiciones folklóricas Andinas los siguientes: Bambuco, Torbellino, Guabina, Pasillo, Bunde.

BAMBUCO

Es la manifestación folklórica mestiza más típica de la zona andina colombiana, y por esencia la danza nacional más representativa. Sobre su origen se han expuesto diversas hipótesis, en las cuales se destaca la esencia antropogeográfica de origen: la indígena, la negra africana y la española. La hipótesis indígena defiende la proyección de la música chibcha, por esencia triste en el ritmo lento de los aires folklóricos del altiplano andino, y en especial en el bambuco. Algunos antropólogos hablan sobre la existencia de los indios "bambas" en el litoral Pacífico y la presencia en su habla de la terminación "uco", asimismo sobre la denominación de "bambucos" a los aires musicales indígenas de "movimiento trémulo o de bambaleo". La hipótesis africana ha expuesto la tesis, hoy muy aceptada sobre el nombre de la palabra "bambuco", con la cual se designaba un instrumento de los negros antillanos; ellos llamaban "bambucos" a sus instrumentos caránganos, hechos en tubos de "bambú"; Y por último la hipótesis española que se basa en la posible ascendencia vasca en el ritmo de bambuco. Los ritmos vascos, y entre ellos el zortcico, presentan ritmos ágiles, sueltos y alegres, que sirven de soporte a una melodía de acentos quejumbrosos a veces, formando un interesante contraste, muy parecido a nuestro bambuco.

Hasta hace algunos años se hacía la diferencia regional en los tipos de bambucos; se hablaba de un bambuco lento y melancólico en el Cauca; otro de carácter fiestero en el Tolima y Santanderes; y otro de tipo campesino, gracioso y madrigalesco en el altiplano cundiboyacense. Se hacía asimismo la diferencia entre el bambuco lírico de esencia romántica y generalmente vocal; el bambuco instrumental, característico de las estudiantinas y tríos; y el bambuco anónimo o campesino, de verdadera extracción popular. En la vestimenta típica de bambuco, se tiene en cuenta el traje regional correspondiente. El bambuco antioqueño se baila con una vestimenta donde el hombre lleva pantalón de dril preferentemente azul claro, arremangado desigualmente en las pantorrillas; camisa bordada en la pechera, de color vivo; pañuelo raboegallo al cuello, sombrero blanco aguadero, carriel, mulera y machete. La mujer antioqueña lleva también sombrero blanco aguadeño pequeño, adornado, blusa de media manga, bordada, poco escotada y de color lila preferentemente; y falda color rosa, adornada con franjas horizontales de colores contrastados. El bambuco caucano tradicional presenta el atuendo típico de la ñapanga caucana, con sombrerito de paja, rebozo sobre los hombros, candongas en las orejas, camisa blanca con tirillas y golas bordadas en el pecho, falda de muselina rosada, azul oscuro o rojo, chumbe o cinturón de lana y los pies desnudos; el hombre usa calzón y chaqueta de género blanco, camisa blanca con chorrera en el pecho y pañuelo de seda en el cuello. Lo que indica la necesidad de aplicar la diversidad regional, tanto en el estilo lento o alegre, como en el traje regional.

EL TORBELLINO

Es una de las danzas y canto folklórico más representativo de Boyacá, Cundinamarca y Santander; la tonada, compañera de los promeseros en las romerías boyacenses, en los bailes de casorios, en las fiestas patronales y demás ambientes festivos de los pueblos y veredas del altiplano cundiboyacense. Es la tonada con la cual los campesinos expresan en sus coplas toda la sencillez de sus reacciones ante el amor, la desilusión, el sentimiento religioso y el paisaje variado y aire frío de la meseta cundiboyacense. La tonada en cuyas expresiones de "mesmito" "sumercé" "queré" "truje" "vide" "gancia" "ansia" "paqué" expresan las supervivencias del castellano antiguo más típico, en estos aires de ascendencia hispano-colonial.

Sobre los orígenes del torbellino han surgido las hipótesis indígena y española, dignas de considerar; La indígena tiene una semejanza rítmica entre el torbellino y los cantos de viaje de los indios motilones de la serranía de Perijá. Es conocido que los indígenas no usaban la marcha o paso normal de los hombres de las ciudades, sino que tienen un trote rítmico que les permite andar sin fatiga muchas leguas por caminos de montañas y travesía cordilleranas; en sus viajes van tarareando musiquillas rudimentarias, coplas regionales o sonando tonadillas del mismo compás. En las ventas camineras, durante el reposo del viaje, pulsan sus requintos y tiples con el aire típico del torbellino, para solazarse en sus recuerdos o para acompañar la danza del mismo nombre que ejecutan en las posadas. Un sello de tristeza y melancolía muy propias de los aborígenes del altiplano cundiboyacense y Santanderes.

En general el torbellino es un baile suelto que se baila entre dos personas, aun cuando aparecen hasta cuatro parejas. Los danzantes dan vueltas, con la particularidad del movimiento femenino como un trompo, con las manos jugando al danzar. El hombre persigue a la mujer, pero ésta se escapa haciendo giros en remolino; se presenta un cambio de puesto entre el hombre y la mujer y así sucesivamente. A veces se canta, se entona una copla y se sigue bailando. Se han distinguido variedades del torbellino, destacando el triste o melancólico del altiplano, y el festivo de las zonas cálidas. Se da el nombre de torbellino versiao cuando los danzantes intercambian coplas graciosas; Torbellino a misa, el que se bailaba antes de la misa de gallo en la nochebuena, muy característico del Valle de Tenza (Boyacá). Además el torbellino de la boterra y el torbellino palmoteado, danzado antiguamente en Villa de Leyva. En ritmo de torbellino se bailan algunas danzas andinas como el tres, la manta, la matarredonda, la perdiz y otras. Los virtuosos del torbellino en Boyacá dicen que antiguamente el ritmo era más agitado y muy de remolino; la india boyacense lo bailaba poniendo sobre su cabeza una taza con chocolate; la gracia precisamente la encontramos en no dejarla caer de la cabeza

LA GUABINA

Es otra de las danzas y cantos típicos del folklore musical andino, muy extendida en los departamentos de Santander, Boyacá, Tolima, Huila y antiguamente en Antioquia. Aún cuando el ritmo es común, en cada departamento la guabina adquiere una melodía especial.

Es un folklore con ascendencia europea y con adaptaciones regionales muy sugerentes. Sobre su nombre no existe definición; se habla de la existencia de un pez guabina en los Llanos, y muy apreciado en Cuba por su carne; asimismo se ha tomado el nombre de guabina para designar a un hombre simple.Los instrumentos típicos para la ejecución de la guabina son el tiple y el requinto, la bandola y el chucho o guache, a veces remplazado por la pandereta.Para bailar la guabina boyacense se utiliza una vestimenta del altiplano: el hombre con pantalón de manta y alpargatas de fique, un sombrero de paja pequeño que cubre una montera de lana oscura y camisa de color vivo. La mujer lleva falda oscura y enaguas blancas que asoman el encaje, alpargatas con galones negros, blusa bordada, mantilla corta que cae a la espalda y sombrero de paja, igualmente con montera. Ambos llevan a la espalda, cogidas con cargadores que se anudan sobre el pecho, una canastilla de bejuco, pequeña como para llevar artículos de mercado, o bien jaulas pequeñas de "chusque" como las utilizadas por los campesinos para llevar huevos al mercado

EL PASILLO

Es otra de las tradiciones folklóricas andinas que se hicieron populares desde el siglo XIX. Es una de las variantes del vals europeo, convertido en baile de moda, con ritmo más rápido o sea de pasillo. Una de sus formas de variación en el siglo XIX fue la "capuchinada" o vals nacional rápido. En los años de transición del XIX al XX se convirtió en el ritmo de moda de los compositores colombianos; era el más solicitado por los jóvenes y el más escuchado en las tertulias santafereñas a estilo de "Rondinella", "La gata golosa", "Patasdilo" y otras. En la interpretación de los pasillos encontramos dos tipos representativos: el pasillo fiestero instrumental, que es el más característico de las fiestas populares, bailes de casorios y de garrote; se confunden con la típica banda de música de los pueblos, con los fuegos de pólvora, retretas, corridas, etc. El pasillo lento vocal o instrumental, es característico de los cantos enamorados, desilusiones, luto y recuerdos; es el típico de las serenatas y de las reuniones sociales de cantos y en aquellos momentos de descanso musical, cuando se quiere recordar.

El pasillo colombiano presenta semejanzas con el "valse" de Venezuela, el "sanjuanito" del Ecuador y el "valsecito" de Costa Rica". Con el pasillo colombiano se hicieron populares las danzas, bailes relacionados con la contradanza europea y la habanera cubana. Era un baile de salón y de fiestas de familia, muy apetecido en Colombia y en especial en Antioquia y Caldas. El folklore musical andino es el Bunde conocido en el Tolima y el litoral Pacífico. Parece que sus orígenes remotos se extienden hasta los cantos "wunde" de la Sierra Leona en África Occidental. Desde finales de la Colonia se conocen los "bundes" como bailes populares; según la tradición, la heroína santandereana Manuela Beltrán se reputaba como "bundelera". Se conoció asimismo en Antioquia, Cartagena y Tolima; en el Valle y Chocó encontramos bundes como cantos para ritos funerarios y para honrar a los santos patronos, como el "bunde San Antonio". En el Tolima el bunde ha significado una mezcla de ritmos o ensaladilla de música, con melodías cadenciosas influenciadas por las interpretaciones de guabinas y bambucos y las supervivencias folklóricas de los "opitas"; uno de los clásicos es el "Bunde tolimense" de Alberto Castilla, el cual recoge la tipicidad tradicional folklórica tolimense". Los estudios folklóricos han profundizado más en el bunde del litoral Pacífico de procedencia negra, el cual se baila por parejas en forma circular; son interpretados con flauta de caña, el conuno y el tambor. En el Tolima Grande (Tolima y Huila) se cantan y bailan los sanjuaneros y los rajaleñas, junto con los bambucos, guabinas, bundes y pasillos. El Sanjuanero es una mezcla rítmica entre bambuco y joropo, muy típico de las fiestas de San Juan y San Pedro. Los Rajaleñas son coplas picarescas de los opitas, las cuales se interpretan con flautas, tiples, tamboras y caránganos. Numerosas danzas, cantos y ritmos han sido detectados en el folklore andino, caracterizado por su gran variedad. En el baile de la perdiz, con paso de bambuco, el hombre llama a la perdiz con un silbido. En la manta jilada se expresa el oficio de hilar una manta; se menciona asimismo las supervivencias españolas, e indígenas en la ronda, la matarredonda, la mejorana, las cintureras, la copa, etc.

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